Ojos tristes salió una mañana temprano, había notado que en su cara teniá un grano, nada raro, pero ojos tristes miró a su grano y se dijo, !coño me desgrano!
Ojos tristes era un ser pequeñín, casi como una polillita de maracuní, y su grano era un pedazo de grano. Ojos tristes, abatido, circuló por las grandes avenidas de su ciudad, cada vez que se miraba en los espejos de los escaparates, el grano crecía y crecía,se iba haciendo tan grande que casi ya le cogía toda la cara. !Me cago en dios, grano marrano!
El grano, tan hermoso, iba cobrando existencia real, los perfiles se iban dibujando y se iba sembrando de mirada, de nariz, de boquita, le iba saliendo pelo, estaba tomando realidad. Ojos tristes no podía dar crédito al parto de grano marrano que estaba sufriendo, el grano se estaba apoderando de su espacio pequeñín,tenía que hacer algo , y pronto, OH, Dios mío, esto es una desgracia, desapareceré sin darme cuenta por un grano. (Se decía a sí mismo, siendo incapaz de tomar alguna decisión para solucionar semejante locura granal). Y justo en ese instante el grano habló: Hola...hola....se me oye, se me oye, soy el grano, tu grano, tu querido grano, tu conciencia, tu existencia, ojos tristes,estaré siempre contigo, viajaré a tu lado, me alimentaré de tí y contigo, me aprovecharé quizás de tu existencia y a lo mejor algún día desparecerás conmigo, así somos los granos.
Ojos tristes no sabía cómo sentirse o qué pensar, no sabía si arrancarse el grano, ignorarlo, felicitarse por tener casi un amigo de cuerpo, agradecer al grano su nacimiento, dejar que siguiera creciendo hasta que ocupara totalmente su espacio, amarlo hasta la muerte o llorar de desconsolada impotencia.
Continuará......